relatos porno
webcams porno webcams porno webcams porno



Pulsa en la foto
- 19 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real



Pulsa en la foto
- 22 anos


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Pulsa en la foto
- Edad 19


Conexion desde su casa
"Imagen real"


Relato: El Taller Mecánico





Relato: El Taller Mecánico


EL TALLER MECÁNICO




Algo estaba pasando con mi motocicleta. Andaba a tirones y
parecía que pronto ya no se movería más. Y la cosa era grave porque esa noche
tenía una fiesta en casa de unos amigos, compañeros de mis cursos de
kinesiólogo. Recordé que por ahí había un taller de motos y doblé la dirección
hacia ese lugar. Yo ya conocía al mecánico: Julio, un chico agradable de unos
veintitantos años. La verdad, me gustaba cómo se movía, con seguridad absoluta,
el tono calmo de su voz, su rostro de pómulos salientes, con una nariz recta. El
pelo, algo crespo, le caía sobre las orejas; aunque atrás lo amarraba en una
coleta. No era demasiado alto, pero sí muy bien proporcionado y con un torso
perfecto.


También me atraían sus brazos fuertes, en uno de los cuales
se veía un piel roja tatuado. Él siempre vestía sudaderas de colores y jeans,
siempre manchados de grasa. Junto a él siempre estaba un primo aprendiz, que
tendría unos dieciocho años. Tenía un rostro agradable, pero no me atraía
mayormente, ya que la presencia del mecánico jefe lo opacaba. A lo mejor, si lo
viera en otro sito, caería prendado a sus pies.


-Amigo, qué le pasó esta vez. Llegó justo cuando ya estaba
cerrando.


-Julio, esta porquería está andando como las pelotas –le
dije.


El mecánico, entonces, me hizo pasar y bajó la cortina para
que ya no entraran más clientes. Se agachó para ver algo y mis ojos se posaron
en el comienzo de su trasero. No sé por qué, pero los mecánicos y obreros en mi
país casi nunca usan ropa interior. Así, mis ojos penetraron entre sus nalgas y
se imaginaron lo que permanecía en la oscuridad. Mi verga, entonces, cobró vida
y empezó a reptar por entre mis pantalones, como una serpiente.


Un carraspeo, entonces, me devolvió a la realidad. Detrás de
mí estaba Pedro, el primo, y había descubierto mis miradas lascivas. Sólo me
quedaba disimular, así que acomodé mi tranca y lo saludé como si nada. Él se
sonrió y me devolvió el saludo. Lo analicé y descubrí que no estaba nada de mal.
Al contrario de Julio, este muchacho era pelirrojo y llevaba el pelo muy corto.
Se acercó al oído de su primo y algo le susurró al oído, provocando las risas de
alguien.


-Ha hecho mucho calor en el último tiempo –me dijo el
mecánico jefe, buscando tema de conversación.


-Claro –le dije,. Si mira como estoy de sudado.


A pesar de ser la hora del atardecer y de que venía sobre la
moto, era cierto que estaba transpirando.


-Si quieres, puedes pasar al baño a refrescarte.


Agradecí la propuesta y hacia allá me dirigí. Era un baño
pequeño, con un escusado y un lavatorio. Me saqué la polera y observé mi cuerpo,
dándome cuenta de que no estaba nada de mal. Acaricié uno de mis pezones y sentí
cómo éste se levantaba suavemente. Hundí mi mano en la maraña de pelos negros de
mi pecho y la llevé hacia mi pantalón. Verdaderamente, este mecánico me había
excitado profundamente. Acaricié mi erecta tranca por sobre el pantalón y la
acomodé con orgullo. Observé mi rostro en el espejo y me percaté de cómo las
ansias sexuales hacían que mis ojos brillaran más. Me gustaba lo que veía: un
rostro agradable, con ojos verdes y grandes, labios finos, nariz roma, cejas
arqueadas, pelo largo, negro y crespo. Me mojé la cara y sin ponerme nuevamente
la polera, salí hacia el taller.


Allí, ambos mecánicos desarmaban la moto, estando también
ellos con el torso desnudo. Es que el calor arreciaba. El espectáculo que tenía
ante mis ojos era digno de un calendario porno. Yo no sabía si verdaderamente
estaban trabajando concentrados o si trataban de calentarme; pero ciertos roces
del pantalón de Pedro por sobre el lomo de Julio me llamaban poderosamente la
atención; o ciertas miradas cuando se pasaban una herramienta. Fue como un
ballet erótico que duró unos quince minutos. Luego, Julio me informó que estaba
listo.


-Cuánto te debo por tu trabajo –le dije, dispuesto a pagar
más de lo normal, por la hora y el espectáculo de verlo trabajar.


-Te ofrezco un canje –me dijo.- Como tú estudias como hacer
masajes, vienes otro día y me pagas con eso. Ahora último me ha dolido bastante
la columna.


-¿Y por qué otro día? Te puedo pagar al tiro.



La piel de los hombros de Julio era muy suave. Me gustaba
sentir su contacto en los dedos y las palmas. Habíamos corrido todas las
herramientas del mesón y podía ver y acariciar a mi amigo sin ningún tipo de
escrúpulo. Unos pasos más atrás, Pedro miraba la escena. Yo me daba cuenta de
que cada cierto rato se acariciaba el paquete rudamente. Mis manos recorrían la
espalda del mecánico. Para tener una posición más cómoda, me había sentado sobre
su trasero y él debía sentir mi nabo entre sus nalgas, a través de las
mezclillas. Él, de cuando en cuando, maullaba su placer. Decidí jugármelas y
puse mi mano derecha sobre su nalga, la acaricié y, levemente, la pellizqué.
Como él no protestó, decidí hacer mi siguiente jugada:


-Te voy a sacar los jeans para poder masajearte correctamente
las piernas.


-Tú eres el experto –me respondió arqueándose para
facilitarme la labor.


Bajo los pantalones se veían un par de hermosas nalgas
blancas, amplias y bien paraditas, sin demasiado bello, que daban paso a un par
de maravillosas piernas bien trabajadas, con un par de gemelos sobresalientes,
como los de los ciclistas. No pude evitarlo y besé sus nalgas. Pensé que en ese
momento él podía reaccionar violentamente, pero sólo me dijo una palabra: sigue.


Masajeando sus nalgas, comencé a introducir mi dedo índice en
su ano, que se perdió rápidamente. Ahí supe que él tenía experiencia en estas
lides. Mientras, Pedro se acercó a su boca y le introducía la lengua hasta el
fondo. Pronto se introdujeron tres dedos en su culo. Pedro, en ese momento, me
pasó un pote de aceite de motor para ayudarme en mi labor. Mis ansias de
voyerismo estaban también satisfechas al observar cómo la tranca gigante del
aprendiz se metía en la ardiente boca del primo. Era larga y gruesa, surcada de
venas, de un hermoso color rosado claro, con breves vellos rubios y un prepucio
que cubría totalmente el glande. De sus labios colgaba una gota de presemen. Ya
el muchachito aquel no me era indiferente. Cuando se desprendió de los
pantalones lo observé en toda su hermosura. Sabía lo que estaba provocando, por
lo que se ubicó justo en la mejor luz indirecta, creando un juego de sombras en
su cuerpo. Era casi lampiño, excepto por unos pelillos como pelusas amarillas en
brazos y piernas, y algunos vellos rubios en el pubis y las axilas.


Yo también me saqué los pantalones; pero quise que fueran en
un lento striptease para los dos mecánicos. Lentamente me quité el jean y me
paseé ante ellos con el soutien amarillo que había comprado esa tarde. Era muy
rebajado por delante y por atrás se me metía entre las nalgas. Marcaba el
paquete y levantaba la carne del trasero. Pedro no aguantó y se abalanzó sobre
mí, llevándome hacia el mesón donde aún permanecía Julio. Entre ambos terminaron
de desnudarme y, mientras el mecánico jefe se introducía mi gran palo en su
mandíbula, el ayudante me introducía aceite en el ano. El placer era profundo
por delante y por atrás. Sabía lo que vendría y estaba temeroso de alojar el
miembro de Pedro en mí. No era un neófito en estos juegos, pero jamás me habían
metido algo de ese calibre. Pero tampoco Pedro era un principiante, por lo que
pudo hacerlo suavemente. Cuando logró meter todo su glande lancé un grito de
dolor, pero un beso del atractivo Julio en mi boca calmó mi ardor.


Ante mí tenía al hombre al que le había dedicado mis mejores
pajas, desnudo y en toda sus gloria. Ya he dicho que tenía unos poderosos
pectorales y bíceps, pero ahora mi vista se perdía en un miembro hermoso, algo
más pequeño que el del primo, que me perforaba en ese momento el trasero
llegando hasta los huevos. Estaba circuncidado, por lo que el glande palpitaba
rojo ante mí. Me agaché y lo introduje en mi boca, comenzando una succión a mil.
Sé que soy un buen mamador y que puedo llevar a mis congéneres sexuales hasta el
mayor clímax. Pero como deseaba que esto durara más, saqué el miembro y giré a
mi amigo, para continuar el trabajo que había iniciado en sus nalgas. Mientras
tanto, Pedro aceleraba el ritmo a mis espaldas y bufaba como un toro. Con los
dedos dilaté el agujero de Julio y lo acerqué hacia mí. Sin ningún esfuerzo, mi
verga se hundió entre las nalgas del mecánico para iniciar el juego del
trencito. Me gustaba estar al medio, recibiendo y dando. Mientras, mis dedos
masturbaban a mi adorado técnico en reparaciones.


En un segundo glorioso, los tres eyaculamos. Pedro lo hizo
sobre mis nalgas, sacando su miembro rápidamente. Yo, en el interior de Julio. Y
él entre mis dedos. Ya más relajados, nos dedicamos a lamernos los cuerpos en
todos los rincones, limpiando todo rastro de lo ahí ocurrido. Besé a Julio y
Pedro se incorporó al juego de las lenguas.


Ya no llegaría a la fiesta, pero ¿a quién le importa?




POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO


Por favor vota el relato. Su autor estara encantado de recibir tu voto .


Número de votos: 0
Media de votos: 0


Si te gusta la web pulsa +1 y me gusta






Relato: El Taller Mecánico
Leida: 941veces
Tiempo de lectura: 6minuto/s





Participa en la web
Envia tu relato
Los 50 Ultimos relatos
Los 50 mejores relatos del dia
Los 50 mejores relatos semana
Los 50 mejores relatos del mes



Contacto
Categorias
- Amor filial
- Autosatisfacción
- Bisexuales
- Confesiones
- Control Mental
- Dominación
- Entrevistas / Info
- Erotismo y Amor
- Fantasías Eróticas
- Fetichismo
- Gays
- Grandes Relatos
- Grandes Series
- Hetero: General
- Hetero: Infidelidad
- Hetero: Primera vez
- Intercambios
- Interracial
- Lésbicos
- MicroRelatos
- No Consentido
- Orgías
- Parodias
- Poesía Erótica
- Sadomaso
- Sexo Anal
- Sexo con maduras
- Sexo con maduros
- Sexo Oral
- Sexo Virtual
- Textos de risa
- Transexuales
- Trios
- Voyerismo
- Zoofilia


Encuestas

Afiliados












relatos eroticos












Webcams Porno Exclusivas


Principal | Libro de Visitas | Contáctanos | Envia tu relato | Mis Relatos Porno.com


tetas discotecaporno tia y sobrinaver videos porno lesbicos gratissu primer anal dolorososexo porno español gratisprimos hermanos follandocuentos incestome follo a mi hijastradesvirgadas con doloranal dolor pornoimagenes de incestoporno gya españolsobrina calienteLeche de matronas orondas en videos pornoporno chicas y chicosrelatos eroticos comiendo la rica vaginitan de mi hijastra menorrelatos porno en el trenporno tias buenorrasrelatos lluvia doradarelatos "tu pipi" vergotarelatos sexo suegrasdos abuelas lesbianassexosintabues gaymi primera vez con una putaporno juguetesexo lesvico gratissexo lesbico de madurastias cagando pornoporno de mujeres embarazadasrelato gayporno casadas calientesporno vieja con jovenrelatos porno gratuitoschicos jovenes desnudosrelatos de sexo madurasmi hermana me follorelatos cornudorelatos incesto pornorelatos de eroticosincesto primosporno con animalsrelatos xxx madurashondureñas pornonaruto se folla a hinatamadre masturba a su hijoporno orgia familiarphorno gratisrelatos eroticos ilustradosporno gratis casadas infielesrelatos eroticos con mi comadrerelatos muy calienteschica borracha folladaespañola maduratias nudistasvideos eroticos lesbicos gratisporno gay con madurosporno chocho grandeperdiendo el virgofollando una vacaporno polla enormeporno mi cuñadacornudos morbososrelato sexo lesbicorelatos xxx madurasmama peludavecinita xxxnieta follatrios analeseroticos murciaabuelos salidoscosas raras pornorelatos intercambios parejamaduras pprnoporno en las playas nudistasimagenes de mujeres con pantalones Jeans desabotonados pornorelatos porno metro